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5 AGOSTO

Punto y ¿final?

Vivir desde el corazón, es una apuesta segura.

"Más que buenos principios, prefiero mejores finales"

Anónimo.

 

¿ Os acordáis de aquellos libros en los que podíamos elegir el final de la historia?

 

Nuestra vida está llena de historias por escribir. Y también llena de historias incompletas.

 

Con el paso del tiempo, te das cuenta de que eres un poco de todo.

Eres aquella historia que te rompió el corazón y también aquella en la que te daban un premio.

Eres la niña mimada que sin merecerlo tuvo su primera bici y el universitario de éxito que odiaba la carrera que sus padres eligieron para él.

 

Eres y soy.

 

La diferencia entre la vida y esos libros en los que te daban dos opciones para un final, es que en aquellas historias, elegías el desenlace de la vida de otro personaje que no eras tú.

 

 ¡ Qué fácil es elegir un final para todas las historias del mundo!

para todas, menos para la nuestra.

 

¿ Recuerdas ese final en el que te hubiera gustado terminar de otra manera?

 

Sé que podrías enumerarme una por una, todas esas historias sin final, o con un desenlace que hoy sigue sin convencerte.

 

Pues bien, tengo tres noticias: una buena, una mala y una extraordinaria.

 

 

1. La buena noticia:

 

Puedes sumar más finales a cualquier historia de tu vida de forma retrospectiva.

Resulta que nunca es tarde para volver a elegir.

Sea cual sea esa historia que tienes anclada en lo más hondo de tu corazón, encárate a ella, reescribe su final, o termínala si es que quedó incompleta.

Matízala si sientes que dejaste algo por decir, o por hacer:

 

Un "te quiero",

una sonrisa,

un "lo siento",

un abrazo,

un beso.

 

No tengas miedo de ir a pedir perdón si crees que debiste hacerlo en el pasado, te sorprenderá la reacción de quien recibe tus disculpas. 

 

No dudes en correr hacia esa persona y decirle que vuestra aventura, fue lo más bonito que te sucedió jamás.

 

Llama a tu hijo, y dile, que aunque no compartes la decisión que tomó ayer, le quieres incondicionalmente y vives orgulloso de la persona en la que se ha convertido hoy.

 

Dale las gracias a ese jefe que te dio la oportunidad de crecer.

 

Abraza a tus padres, y asegúrate de que entienden lo agradecido que estás por haberte regalado una vida llena de aprendizajes.

 

Contacta con esa profesora que consiguió apasionarte por una asignatura que hoy, forma parte de tu profesión.

 

Si estas personas, ya no están, tómate una tarde para pensar en ellas y aprovecha para dedicarles aquellas palabras, que les dirías si te pudiesen escuchar. Solo así, podrás continuar disfrutando de tu presente y mirando hacia el futuro.

 

Y lo más importante, ten en cuenta que el hecho de ir zanjando historias del pasado, no debe convertirse en vivir entre fantasmas.

No todas nuestras vivencias requieren un flashback, pero sí, alguna de ellas, y sólo tú, sabes cuales son.

 

No caigamos en el drama de airear un pasado tóxico. Si me lees desde hace tiempo, sabes cómo pienso.

 

Soy de las personas que viven HOY para construir  MAÑANAS.

 

De lo que estoy hablando ahora, es de cerrar puertas que quedaron parcialmente cerradas:

 

 

" El futuro nos tortuta y el pasado nos encadena.

He aquí por qué se nos escapa el presente" G. Flaubert

 

 

2. La mala noticia:

 

Ya sabes que puedes, ahora, simplemente HAZLO.

Lo sé, es mucho más cómodo dejarlo en un " me equivoqué, ya no hay vuelta atrás". 

Como dice mi querida Eva Collado, "nada crece en la zona de confort", así que huye de ella mientras puedas.

 

 

3. La noticia extraordinaria:

 

Elige tu propia aventura, porque si quieres, puedes.

 


Como me dijo ayer mi amiga Ete, que se lo pregunten a Matt Damon en la película "Destino Oculto", donde estuvo más de dos horas, creando una y otra vez, realidades paralelas para recuperar el futuro que le habían arrebatado, creando principios para coseguir el final que había elegido. Sin más, peleando por lo que sabía que quería.

 

Ahora, cada vez que estemos ante una toma de decisiones en la que tengamos la opción de decantarnos por una u otra opción, hagámoslo con el corazón (alineado con nuestra razón...pero solo lo justo. Este es un tema que abordé para ti no hace mucho en el Post "CoRazón").

 

 

 

 

 

Este proceso, determina quienes somos, qué estilo de vida tenemos, de qué personas nos rodeamos y, por lo tanto, nos sitúa como responsables únicos de nuestra vida.

 

 

 

Si AMAS a esa persona, ¡ díselo!

Si tienes miedo, ¡ pide ayuda!

Si sientes que estás incompleto, pelea por encontrar qué es lo que necesitas.

Si ante una disyuntiva, el corazón ya ha decidido...BRAVO! la Razón, ya se enterará más tarde.

 

Elige el final, que te deje dibujada una espléndida sonrisa en tu boca.

 

 

¿me compartes?

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